Serranía de Las Quinchas sigue en peligro




Camilo Altamar Giraldo, Director de la fundación Paujil Serranía de las Quinchas, informó que pese a que ya se inició un proceso sancionatorio contra Ocensa, por el derrame de crudo en la Serranía de Las Quinchas, aumenta la preocupación porque al parecer se estudia la posibilidad de otorgar una licencia ambiental a la empresa TGI para pasar un gasoducto por el sector, así las coas la defensa del medio ambiente se está quedando en el papel y no hay acciones concretas.


“Aunque la Agencia Nacional de Licencias Ambientales abrió el proceso sancionatorio contra la empresa Ocensa, como comunidad residente en el Parque Natural quedamos preocupados por las actividades minero-energéticas y las intenciones de exploración y explotación de hidrocarburos en la zona, ya que el presidente de Ecopetrol, los Ministerios de Medio Ambiente y Minas y los poderes nacionales en temas de hidrocarburos, no ven el parque natural como modelo de economía sostenible y de protección, sino que lo ven como modelo de proceso de desarrollo en torno a las actividades mineras y energéticas, en ese sentido el bloque Quinchas está siendo sometido a licencias ambientales para búsqueda de hidrocarburos, lo cual indigna y genera zozobra, toda vez que las leyes de conservación, protección y limitación de las zonas naturales sólo aplica para el campesinado, mientras que a las multinacionales les ofrecen en bandeja de plata los recursos naturales y las áreas protegidas”. Indicó Altamar.


De darse el permiso para el paso de un nuevo gasoducto paralelo a las tres líneas de hidrocarburos ya existentes, se pondría en riesgo el ecosistema, la salud pública de los habitantes y las fuentes hídricas que benefician a los municipios colindantes con la Serranías de Las Quinchas, como son Yacopí en Cundinamarca, Bolívar en Santander y Puerto Boyacá y Otanche en Boyacá, es decir, la defensa de los recursos naturales y los territorios protegidos no aplica para la minería, actividad a la que se le da prioridad, generando que a futuro estas tierras se convierten en desiertos, afectando el suministro de agua para el departamento y el país, a esto se suma que para controlar la montaña que está afectando la tubería que transporta el petróleo, se está ingresando maquinaria pesada que destruye la fauna y la flora, entonces el daño ambiental es total sobre el territorio, y las autoridades y las leyes no aplican para su protección.


Foto: Puerto Boyacá

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